El sábado pasado tuve la maravillosa oportunidad de contar nuevamente en las instalaciones de la Librería Agapea del MC El Trompo en La Orotava. Les cuento que llegué y la librería estaba «petada», el espacio destinado para los cuentos estaba lleno por una escritora en la firma de su libro (no me sé el nombre, ni me di a la tarea de averiguarlo). Debía rápidamente montar todo para recibir puntualmente a los niños y a sus familias.
Me convertí nuevamente en «La Detective de los Cuentos», una sesión que he diseñado con mucho amor y que ha contado con la ayuda de amigos del alma como Maritza Cabello desde Venezuela, Lili Amiel en Tenerife y claro está Mr. Daniel y mi productora Angélica. Me formé como narradora oral por necesidad de dedicarme al arte, fue una necesidad del alma, fluyó todo al nacer Daniel, que esta maternidad trajo consigo el florecimiento de lo sublime.
Empecé a contar hace cuatro años como Marianita, creadora de unos cuentos que viajan en el barco de papel que divide a su natal Venezuela de su ancestral Canarias, homenaje a mis abuelos, valientes emigrantes que se fueron allende los mares. Con esa fuerza y la ayuda de mis peque aliados inicié en pandemia una idea que va creciendo y madurando, que se ha transformado en algo más concreto, que definitivamente es mi proyecto de vida.
Lo divertido de esta sesión es la posibilidad de ir desentrañando las pistas que conducían a los cuentos que iba a contar, estas historias para mí son interactivas, participativas y permiten a los niños soñar con mundos posibles. Me gusta ver cómo se van sorprendiendo y me voy quedando con pequeñas alegrías de cada sesión. También es una sesión sin un orden preestablecido, porque el orden lo van poniendo los niños que son junto a Mr Daniel, mis asistentes con la pequeña lupa detectivesca.
Mi primera alegría es ver a mi hija siempre dispuesta a ayudarme, a organizar todo lo necesario, a controlar el sonido, a grabar vídeos y tomar fotos, a convertirse en una verdadera productora. Ella es la primera que me da las críticas que me invitan a mejorar. Por otro lado, mi hijo ha crecido en medio de esto, sabiendo ser un asistente de lujo, al principio se enfadaba y ponía celoso de que otros niños se acercaran a su mamá, pero ya comprende que su mamá es para él y que los niños van y vienen. De igual forma me veo a mí misma más segura y desenvuelta en este camino, sintiendo que cada cosita es un gran logro.
De esta sesión me llevo dos pequeños hermanitos y una mami angustiada. La niña de 4 años y su hermanito que a lo sumo tendría 1, con su pañal puesto, se quedó toda la sesión portándose súper bien, los bebés necesitan movimiento, pero él se veía muy listo y quería estar con esa sabia hermana mayor que es su ídolo en este momento (estoy segura de que tendrán sus peleas, que eso es normal entre hermanos). La mami estuvo angustiada evitando que él no chafara el momento, pero no, puede confiar en ese hermoso e inteligente bebé que va explorando en este mundo que se le presenta.
Me quedó solo un pequeño y corto video del final del canto cuento de «El Sapo Distraído», no importa si el material audiovisual es poco, lo que siento es agradecimiento infinito en los procesos y en volver la vista atrás . Cada momento es un regalo, alegrando mi alma la experiencia de contar historias y sumar experiencias.





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