Hilos Invisibles que Unen
«Contar cuentos para mí es un hilo invisible que une, une sin conocer a otro, sólo con saber que cuenta, ya eso nos une» Mariana González Hace poco leí a Romer Peña (Romer y Punto) eso de ser hombre puente, me sentí identificada con eso y considero estoy siendo una «mujer puente». Mi maestro me […]

«Contar cuentos para mí es un hilo invisible que une, une sin conocer a otro, sólo con saber que cuenta, ya eso nos une»

Mariana González

Hace poco leí a Romer Peña (Romer y Punto) eso de ser hombre puente, me sentí identificada con eso y considero estoy siendo una «mujer puente». Mi maestro me dejó algo de suerte, porque mucha gente me da oportunidades con sólo saber que Armando Quintero fue mi maestro. En esta fotografía aparecen personas muy especiales del mundo de los cuentos en Venezuela y ahora Linsabel Noguera se encuentra en España. Es decir, la vida, la palabra y las historias van cambiando, porque el mundo es amplio y maravilloso. Resalto a Lin, porque ella me recibió con tanto cariño en Barcelona durante mi tiempo en el Festival Munt de Mots, ella y la gran embajadora, Cecilia Bellorín, fueron mi rostro amable y hermoso de esta diversa ciudad, la llamada ciudad condal.

¿Por qué hablo de ser mujer puente? Porque resulta que me ha tocado darle luz a personas que no conozco, pero que a su vez me han dado oportunidades a mí. En este caso me ha tocado el turno a mí de dar un poquito de esa suerte heredada. Cuando estuve en Barcelona no conocí a Rubén Martínez Santana en persona, así que en esta primera oportunidad como parte de la coordinación de Noche de Cuentos, no dudé en traerlo para crear otro puente, porque si todos fuésemos por esta vida tendiendo puentes, en vez de muros, la tan nombrada paz sería posible.

Rubén es sin lugar a dudas un artista excelente. Atrae con sus historias, con la forma cómo se presenta ante el escenario, que lo hace con una sencillez y carisma muy especial, además es músico y compositor, sacando partido de ese talento que lo hace único como profesional. Yo gocé de escucharlo contar «Tragaldabas» con un cuatro prestado, en esos minutos yo sentí que esas sietes estrellas de mi bandera estaban bailando conmigo, porque esas cosas que son insignificantes para algunos, para los que estamos fuera cobran un significado especial.

Me gusta ser mujer puente, me gusta dar a conocer a gente bella, comprarme libros de amigos que están en miles de destinos, de colaborar con Morelia Muñoz en «Ecos de Historias para Cambiar el Mundo» de Radio Cultura 12 de México, de ayudar iniciativas . No lo hago solo con venezolanos, porque en este camino mi motivación es hacer feliz a quien me doy cuenta tiene una pasión y si su pasión puede ser mostrada al mundo, me encantará ser puente.

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