Sesiones de narración para público familiar que integra a cuentos indígenas venezolanos y viajes por El Caribe
Este mes de junio fue movidito y especialmente divertido. Recorrí de un extremo a otro mi isla de Tenerife. En este camino del cuento he aprendido mucho, especialmente a crear y a gestionar, cosas que en Venezuela no tenía necesidad de hacer, además me enfrento en muchos casos, como diría el narrador oral chileno, Carlos Genovese, a la soledad del narrador. Los narradores somos los encargados de todo, desde el guión de nuestra sesión (si es en formato espectáculo escénico, mucho más nos toca hacer), aunque exista una tribu que nos acompañe, somos nosotros los que gestionamos (propuestas, aspectos financieros y hasta de marketing) así como leer, investigar, apropiarse de las historias; armar escenografía y atrezzos, elegir música si cuadra y claro llevar todo a la oralidad para memorizarlo.
Una vez que hemos ensayado y ensayado, que hemos tratado de tener todo «controlado» viene el momento de narrar. Allí es cuando vemos si lo hecho desde el más profundo amor y respeto por la narración oral llega al público y si salimos contentos o con autoevaluaciones propias sobre lo preparado y lo no preparado que debemos manejar ante el escenario. El narrador oral necesita del público es importante integrarlo y hacerlo parte de…sin ese público el cuento se estanca, la sesión se estanca.
El primer sábado, el 8 de junio tenía una cita en Candelaria. Tagoral como Asociación, está registrada en Candelaria y este municipio hace una muestra de la cultura y las diferentes actividades que hacen vida allí. Fue divertido estar junto a grandes como Diego G. Reinfeld, Antonio Conejo y mi querida Lili Amiel contando los 4 diferentes historias, donde casualmente habían animales. La experiencia fue un poco loca por las distracciones de fondo, pero mágica en cuanto a la presencia del cuento y del amor que se le pone al asunto.

Festival Buenavista Diversa. Sesión matutina «Cuentos Indígenas Venezolanos»
El 15 me tocaba Buenavista Diversa. Feliz de ser tomada en cuenta en un Festival que muestra a la Diversidad en todas sus aristas, donde se disfruta de todo tipo de actividades. Frente al Ilustre Ayuntamiento de Buenavista del Norte llevé mi barco (hecho con mucho amor por CreArte), unas cajas con mi familia (siempre pongo mi Marianita contadora y a mis hijos, todos hechos por mi amiga Maritza Cabello en Caracas) y algunos cuentos. Me esperaba una jornada con dos sesiones, la matutina con cuentos de diferentes etnias indígenas de mi hermoso país natal, la vespertina ese viaje soñado por El Caribe, disfruté de contar y de llevar mi pasión por estas tierras a esta tierra. Fue un día espectacular y de conectar con personas especiales.
El 22 cierro el mes con otro día especial. Del norte y la punta más noroeste de la isla, iba a Granadilla en el sur, llegué tempranito a la Plaza de la Cultura de San Isidro. Este municipio es muy diverso en nacionalidades, por eso su Concejalía de Participación Ciudadana decidió hacer un evento llamado Granadilla Convive, con comidas típicas de diferentes países y claro muestras culturales. Con la fuerza y la pasión que me caracteriza subí al escenario, arropada por mi mejor compañera (mi hija), mi comadre, su familia y mi amiga bella, diseñadora de esta web. Sentí una energía muy especial. Me encantó llegar a esas tres orillas, de contarles un poquito de Colombia, Cuba y claro de ese país que me vio nacer y al que amo y extraño tanto.
Como siempre digo, en todo lo que emprendo, pongo mi esencia y corazón. Es por ello que sigo trabajando incansablemente por aprender y dar lo mejor de mí, de llevar a Marianita a todas partes.
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