LA FLACA JULIA
Resulta que en mi trabajo actual nos pidieron una idea escrita para un proyecto que nació de un momento de café y donde cada persona no solo ocupa un escritorio, sino que tiene una historia qué contar o crear. En mi caso, decidí crear una amistad con esta estatua famosa del barrio de Malasaña en […]

Resulta que en mi trabajo actual nos pidieron una idea escrita para un proyecto que nació de un momento de café y donde cada persona no solo ocupa un escritorio, sino que tiene una historia qué contar o crear. En mi caso, decidí crear una amistad con esta estatua famosa del barrio de Malasaña en Madrid, quién sabe si se abre una nueva era en mi vida escribiendo, ya me lo han propuesto y quizás más allá de estos artículos, sea bueno animarme a crear mis propias construcciones literarias. Aquí uno ideas como un año en Madrid, el ser mujer y estudiante en una época adversa y la amistad, me da igual si gusta o no, yo me lo pasé bien escribiendo y eso es lo importante.

Una tarde de verano caminando por la calle del Pez, conocí a la Flaca Julia, ella apoyada con desparpajo y sus libros en la mano conversó conmigo largo y tendido. Le comenté sobre mi vocación de profesora, que venía de familia, cuya tía bisabuela había enseñado en una isla rural a leer a muchos niños del barrio. Mi padre es profesor jubilado y yo quise estudiar lo mismo que él.

Ella me contó del ambiente de la universidad central y de lo maravilloso que es leer e imaginarse en un libro miles de historias. Una mujer investigadora, una líder y una dirigente, todas traducidas en mujeres fuertes que han luchado por sus sueños. Así quedó el verano, de largas caminatas bajo el incesante sol, las altas temperaturas y los montones de libros que leímos y comentamos, más de una vez se dejó ver en pantalones cortos, cholas y camisetas que la hacían lucir aún más flaca de lo que ya es. Alguna que otra vez fuimos a Madrid Río a palear el calor en los chorros y pasando el día entre amigos y buenas lecturas.  

Llegado el otoño la ciudad se llena de hojas secas, el ambiente huele a castañas, de caminatas por El Retiro y de visitas a los museos. Nos topamos con las representaciones del diablo en El Prado y Julia me sorprendió con su conocimiento sobre el tema, con razón anda siempre con tantos libros.

Iniciamos por el Jardín de las Tentaciones del Bosco, que es la creación más enigmática y compleja del pintor. Detallamos a aquellas criaturas con formas extrañas, desde las que eran mitad hombre y mitad animales, las que tenían formas de instrumentos musicales y hasta de máquinas, pudimos ver el mal en imágenes y analizar la verdadera esencia de aquello que es así considerado. No pudimos dejar de pasearnos por Goya y ver que efectivamente el diablo está dentro de nosotros en forma de miedos, vicios e irracionalidad ¡Vaya la Flaca sí que se pone filosófica!

Llegado el invierno, la Flaca se veía gorda entre los abrigos, bufanda y boina. Los churros con chocolate se convirtieron en nuestros mejores aliados y pudimos visitar varias veces la Biblioteca Nacional y seguir leyendo, que sin dudas es nuestro mejor plan. Nos dio por leer a Emilia Pardo Bazán, a Clara Campoamor y a Gloria Fuertes y Julia se preguntó ¿Cómo era ser una niña con ganas de aprender cuando a las mujeres no les permitían estudiar como a los hombres? Fue allí donde ella misma desgarbada y llena de libros apoyada con desdén, se dio cuenta de que su sola presencia impacta.

En invierno también se montan las luces, aquellas que tantos van a ver durante la temporada de navidad. Los villancicos con sus voces frágiles toman las calles y el espíritu se vuelve un poco más cálido en aquellos días grises, porque la poesía puede llenarnos el corazón de paz.

Las flores, los colores y aquel cielo azul hacen que Julia se sienta más contenta, prefiere a la primavera, con su fresco atardecer y su multitud de tornasolados días. Nos fuimos a la feria del libro y estuvimos conociendo las novedades de editorial Kalandraka y nos encantó saber de que existe literatura para niños con tantas propuestas hermosas. Julia se maravilló con tantos y tantos libros que no le alcanzó toda la feria para lo que quería leer.

Nuestro año juntas, aprendiendo de nuestra amistad de épocas distintas, cerró con las fiestas de San Isidro, patrón de Madrid. Nos atrevimos a vestirnos de chulapas y aprendimos a bailar el chotis ¡Claro ahí se ve que yo no soy madrileña y ella sí! Porque le salió natural y perfecto.

Puedo decir que es cierto “De Madrid al cielo” agradecida a Julia por haber leído tanto conmigo, de Goya y sus pinturas, de San Isidro con sus tradiciones, del buen ambiente de la feria del libro y de los barrios con sus historias. Me encantó vivir en un ambiente de tanta libertad y en un lugar “donde cabe todo el mundo”.

Gracias por leerme y si te gustó bien, de lo contrario, también. Para gustos…colores…

# TAGS :

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

LA SOLERA CUENTA 2025

LA SOLERA CUENTA 2025

La Solera Cuenta es un ciclo de narración oral para público adulto que se realiza en Villa de Mazo en la isla de La...