Noche de Cuentos es un Festival que nació hace 32 años en Magisterio de la Universidad de La Laguna. Era una especie de maratón de cuentos para todo tipo de personas, interesadas en este maravilloso arte.
Este Festival, porque a estas alturas ya es un gran evento, un festival muy especial que reúne a profesionales de Canarias y del resto de España. Una cita que cada año llena a la ciudad de La Laguna en una ciudad realmente de cuentos. Todo inicia justo la semana del Pilar con dos actividades formativas, la Escuelita del Cuento, desarrollada por Isabel Bolívar y Miguel Ángel Granados de ContandoAndo con un taller que busca enseñar a niños «medianitos» a contar, usando diferentes técnicas escénicas y dinámicas que acercan a los peques a este arte. Paralelamente la Academia de la Palabra, donde los adultos pueden formarse como contadores de historias, este año dirigida por el maestro Juan Carlos Tacoronte. Ambas formaciones muestran su talento el sábado, los niños en la sesión familiar de las 16:00 y los adultos en algunas de las tres sesiones nocturnas.
Este año el staff estuvo conformado por 8 narradores orales de nuestra isla: Melanie Henríquez, Omaira Morales, Marianexy Yanes, Darío Cardona, Raquel González, Héctor Verde, Óscar Bacallado y Alberto Díez, quien además es de los primeros en estar en Noche de Cuentos. Por las islas se contó con Cristina Temprano (Lanzarote), Tiziana Maio (La Palma) y de Gran Canaria, Paco del Pino y Cristina «Badabadum». Por la península vinieron David Acera (Asturias), Ana Apika (Vizcaya), Elia Tralará (Segovia) y Vicente Cortés (Valencia), este último estuvo en esa primera edición, este año cumple nada más y nada menos que 40 años narrando y de paso, es uno de los primeros narradores profesionales de España. Un quebranto de salud impidió que nos pudiese acompañar el día 12, pero aquellos que lo escucharon la noche del viernes 11, quedaron fascinados.
Lo que voy a escribir va más desde mi visión en la organización y lo que me ha cautivado este año. El miércoles 9 de octubre pude acompañar a Óscar Bacallado en su sesión «Cuentería» para público familiar, fue en los jardines del ex-convento de Santo Domingo. La verdad es que me encanta el estilo de Óscar y cómo va encantando con su voz, sus historias y detalles a los niños y grandes, me divertí, me fui con el erizo tímido y me sentí admirada de su voz y de la capacidad que tiene para enamorar con temas sencillos y cargados de belleza. Salí de ahí repleta de alegrías y me reuní en un lugar chévere con mis compis de cuentos.
El viernes, en teoría, estaba destinada a acompañar la sesión de Vicente Cortés, pero al final me tocó escuchar «Desnortado», una sesión impresionante de David Acera. Conocí un espacio como la Casa Anchieta, que me pareció súper bonito y segundo todos vivimos emociones intensas durante esa hora. David es bien carismático y tenía a un grupo como de 10 personas que fueron a verle, porque conocían a su madre, me pareció una situación divertida y muy, pero que muy bonita. Destaco a la madre junto a su hijo adolescente, creo yo que era asturiana, porque iba comentándole cosas al oído, estos momentos de complicidad espontánea del público y de verles desde la parte trasera, son una de las cosas que me flipan de estar en la organización. Al final estuve con sillas, tarima, sonido y demás aparatejos por fuera esperando el furgón, todo al que a esa hora me vio sentadita frente a la Plaza del Adelantado, seguramente se preguntaría qué hacía esa señora ahí.
El sábado era el gran día, un día con su noche intensos no, lo siguiente. Llegué un poco justa a la hora de la sesión familiar de la mañana. Pero pude disfrutar de grandes artistas que con sus voces e historias deleitaron en el gran escenario de la Plaza del Cristo, todo estaba también enmarcado en la Feria del Libro de La Laguna. Luego, en una de las laterales me quedé con los paraguas anunciando «El Paseo con Cuentos» donde cada narrador, habían 4 de Tenerife y 4 del resto de islas, tomaban a pequeños grupos para contarles una historia por toda la calle Viana hasta el cruce con la Calle San Agustín, fue una experiencia divertida y que permitía a las familias y grupo de personas, escuchar muchas voces y mantener cierta intimidad en la escucha con su narrador o narradora acompañante. Todo este paseo se realizó desde las 11 hasta las 13, fue una experiencia realmente muy divertida tanto para los que narraban, como para el resto del staff.
Me tocó acompañar a los compis a almorzar, el restaurante Rúcula y Grana es un lugar cuidado, pequeñito y con un atendimiento maravilloso, deleitamos diferentes platillos para compartir y cada quien degustó de acuerdo a sus gustos y necesidades. Hubo que correr un poquito para llegar a las sesiones de la tarde y en el intermedio la presentación de los libros de Cristina «Badabadum» y David Acera, quienes compartieron la experiencia con los ilustradores, ya que en ambos casos se decantaron por libro álbum y además de lo que ha significado para ambos la auto publicación y la edición con editoriales. Samantha Moreno ha moderado de manera extraordinaria este conversatorio. Las sesiones de la tarde, en especial la última estuvieron cargadas de príncipes, valientes caballeros y gran participación de los niños.
Corriendo nuevamente, en mi caso me tocaba comer a las 20:00 horas y decidí junto con Paco, Alberto y Omaira darme un paseíto, que terminó un poco mojado, ya las primeras gotas se hacían sentir en el paisaje lagunero, lo que horas después de convirtió en una lata de agua. La comida fue de prisa y a trompicones, ya la cola esperando por fuera del Ex-Convento de Santo Domingo que se hacía larga y con ilusión.
Me tocó controlar la Sala de Cristal donde aguardaban Omaira Morales, Melanie Henríquez, Tiziana Maio y la novel Nuria, alumna de la Academia de la Palabra. Debo destacar aquí que me encanta la voz de Nuria y su soltura, ella y yo estuvimos juntas en una formación dentro del Festival Internacional del Cuento de Los Silos.
Aquellas sesiones fueron mágicas, llenas de bosques donde ocurrían acontecimientos inverosímiles, de torres que se cayeron frente a la magnitud de la supuesta grandeza de un imperio, de leyendas oscuras y seres mitológicos y claro una abuela mágica, nacida nada más y nada menos que tres veces. Omaira se llevó a un grupo a la luz del farol y yo los acompañé a sentir ese calorcito en medio del aguacero. Finalmente a la medianoche la hoguera se encendió con microhistorias y todos los narradores en una sala ¿Qué puedo decir? Que terminé felizmente agotada, nadie entenderá el amor que siento por los cuentos, por qué para mí alegran el alma y me hacen florecer.
La organización terminó con la típica foto des-troys a las 3am y jurando descansar tranquilitos. Mi aventura del fin de semana no había terminado allí, era la oportunidad de dormir en el casco lagunero y de transformarme en un par de horas en una Marianita que atravesaba el miedo y a otras criaturas.
Gracias Troys Teatro, gracias en especial a Antonio Fumero por incluirme en esta aventura y gracias a Armando por enseñarme a contar. A por la edición XXXIII en 2025.





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