
La Solera Cuenta es un ciclo de narración oral para público adulto que se realiza en Villa de Mazo en la isla de La Palma, todas las sesiones se desarrollan en esta espectacular sala del Museo del Bordado y el Corpus «La Casa Roja». Mi camerino era un lugar lleno de bordados hechos por artistas locales y del archipiélago, con representaciones del Corpus. Este ciclo ya lleva 9 ediciones.
Antonio Fumero, como nativo del lugar y Director de Troys Teatro me llevó a lugares maravillosos como al mirador del Volcán Tajogaite, a Breña Alta, a Santa Cruz de La Palma, no sólo se cuenta, de hecho lo emocionante de todo esto es lo que ocurre antes y después. Lo anterior empieza en Tenerife, desde que recibí la propuesta de Antonio para participar, me sentí privilegiada de volver a La Palma y contar nuevamente este repertorio. Llegar al sitio y contactar con el público, enterarme de que era la primera. Este ciclo iniciaba conmigo y termina en junio con Vicente Cortés de Valencia.
Este repertorio me lo planteé como un viaje por mi Caribe, partiendo del amor y añoranza que ha significado no estar entre sus playas y paisajes, anunciando la loca realidad que vivimos los caribeños, inverosímil, surrealista, como sus historias. Me encanta mi marcado acento venezolano para esto y mis dejos de los otros acentos, muy de la cuentería, por cierto.
Decidí hacerlo en orden alfabético, para no entrar en detalles, porque son 4 países caribeños, confieso que podrían ser más, pero es una aventura en barco de papel, estos países tienen mucho que ver conmigo, con mis vivencias y con colombianos, cubanos y dominicanos que han formado parte del camino de mi vida y que me han enseñado mucho sobre sus países.
Arranqué con una adaptación de la leyenda costeña del Hombre Caimán, fue interesante imaginarme a Saúl Montenegro, un desgraciado que debía tener el bicho sabroso, porque era un sinvergüenza consagrado, también hago énfasis en el amor de una madre, la madre caribeña es protectora y machista en muchos casos, en las habladurías de los pueblos, con las versiones de cada quien y cada cual sobre ciertos asuntos. En ese camino va este cuento, con mi propia construcción de la investigación hecha sobre este personaje, versiones de autores sobre esta leyenda y mi experiencia con amistades de la costa colombiana.
Seguí a Cuba, allí me dio por meter a un autor, me hice amiga de Eduardo Triana, conversé con él leyendo sobre su vida y su manera de llevar la disidencia, creo que mi sesión va marcada sobre el odio a ciertos populismos, lo confieso, la narración oral mantiene la memoria colectiva, crea consciencia sin ser su fin último y da esperanza. Un zoológico extraño, que me enseñó Belkys Pulido, una gran cuentera cubana, que me acercó a un pensamiento que creo abarca todas las críticas y las posibles soluciones, sin decirlas, sino dejando un final para conectar con otras sensaciones propias del realismo mágico. Nunca olvidaré a Marcos, quien entró en 4to año al liceo, venía flaco y enjuto como un día sin pan, de Cienfuegos, odiando profundamente al sistema comunista y escapando, luego de graduarse de una Ingeniería, al imperio mismo.
El progreso cambió la faz del país y en Santo Domingo ocurrió la historia de Tomás, una cuentística pasada por Dictaduras y desgracias de clases sociales, de los afortunados versus los desafortunados que no se sujetan a los «albores del progreso». Estuve soñando con leyendas como la ciguapa o en canciones como «el costo de la vida» de Juan Luis Guerra. Me adentré en el pensamiento del historiador y escritor Emilio Rodríguez Damorizi, quien compiló unos cuentos de su país, algunos cortos y otros largos, tomándose la molestia de explicar algunos aspectos de autores y lugares. Me acuerdo de largas conversaciones con mi peluquera dominicana y así construí esta historia que proviene de lo absurdo, como todo el realismo mágico inentendible para el resto del mundo.
Finalmente, llegué a casa, a mi cuna y hogar, contando la historia del caballo bien bonito de mi escritor favorito Aquiles Nazoa. Contar este cuento en el que hago todo un paseo esperando que el caballo mire a mi escuela para ver todo a través de sus ojos, me voy llenando de flores y colores, de esperanza, porque pese a la dura realidad que vivimos los venezolanos, estemos dentro o fuera, tenemos sentido del humor y esa es nuestra tabla de salvación. El humor negro y la sátira hace del caribeño un ser sinigual.
Todo lo mencionado fue la preparación, luego vienen los ensayos, donde es mi familia quien me escucha. Extraño mucho a Armando y a Narracuentos UCAB porque me daban feedback y me ayudaban a mejorar cosas, considero esa parte hace mucha, pero que muchísima falta ¿Cómo me sentí en el momento? La verdad cómoda, suelta, sin nervios, contando todo con naturalidad. Me causó gracia que la gente se quedó en muchos casos con el último cuento o con mi acento y su relación con aquel lugar donde vive algún familiar.
¿Qué espero? Como he pedido en mis redes quiero visitar 7 destinos, pero más que eso la idea es que me dejen repetir repertorios, hacer un público medianamente estable, crear lazos con la gente y seguir contando para adultos, siempre me asocian con niños, pero realmente disfruto en contar para adultos, creo como creía Aquiles en el amor y en el arte como formas de hacer la vida perdurable, creo en la narración oral como una necesidad propia y ajena, donde cada historia merece ser contada.
Gracias Antonio por darme espacio en los proyectos que Troys lleva, tengo 5 años caminando lento, a pasito de caracol y gran parte es gracias a ti.





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